
03-06-2009
Frente al pedido de la UIA y de diputados opositores que insistieron con la exclusión de Venezuela del Mercosur, Ariel Basteiro dijo a P&M que se trata de una declaración “puramente electoral” y calificó a esos legisladores como “lobbistas de grupos privados”. El docente Enrique Zothner aseguró que Techint nunca defendió la industria nacional.
El anuncio venezolano de nacionalizaciones de empresas con capitales de la multinacional Techint sigue despertando una airada reacción corporativa por parte del sector industrial, al igual que de sus aliados en el Congreso.
Ayer por la tarde, con el aval del presidente de la comisión del Mercosur de Diputados, Julián Martín Obiglio, del PRO, legisladores de la oposición dieron su apoyo a un documento que presentó la Unión Industrial Argentina (UIA) que cuestionó el ingreso del país presidido por Hugo Chávez como miembro pleno del Mercosur. “La Unión Industrial Argentina, ante las estatizaciones de empresas de capital argentino dispuestas por el Gobierno de Venezuela, considera un deber expresar su más categórico rechazo a una decisión que afecta el espíritu de integración de quienes impulsaron el Mercado Común del Sur”, señaló el documento de la patronal que dirige Héctor Méndez. En diálogo con Política&Medios, el diputado Ariel Basteiro, integrante de la comisión, señaló que sólo 3 diputados sobre un total de 30 asistieron a la reunión, mientras que el resto de los presentes pertenecía a otras comisiones. “Toman el caso puramente por una cuestión electoral, ya desde la convocatoria a la comisión se marca eso, porque Obiglio llamó a una reunión a principio de año y después nunca más funcionó la comisión”, opinó Basteiro. En este sentido, destacó que el llamado a la reunión fue “de apuro” porque “la convocaron ayer, de forma antojadiza, sin acuerdo de los bloques, sin haber pasado el tema por la comisión de asesores, para tratar de mediatizar un tema que tiene como objetivo defender el interés de un grupo privado que no es Argentino ni italiano, sino que es de capitales internacionales, los capitales no tienen bandera”, dijo el diputado. Basteiro lamentó que esos diputados que asistieron cumplan el rol de “lobbistas de grupos privados”, ya que “el ruido que se está escuchando es porque los grupos empresarios tratan de hacer subir el precio de la expropiación”. Finalmente, señaló que no pueden impedir el ingreso de Venezuela. “Lo que plantean es rever lo que ya votaron muchos de ellos hace menos de un año, algo muy contradictorio. Creo que una política de Estado no se debe manejar por el humor de una empresa o el nivel de enojo o de acuerdo. Cuando Sidor cobró 1950 millones de dólares estaba todo bien, ahora, antes que se de esa discusión están generando este debate para tratar de levantar el precio”, concluyó. En rechazo a la nacionalización de Hugo Chavez, los grupos empresarios argumentan una defensa de la industria argentina, algo que Techint no hizo en el país, según explicó a P&M el ingeniero y docente, Enrique Zothner. “No hubo ninguna defensa de Techint a la industria nacional, al contrario, con la privatización de Somisa (actualmente Siderar) se destruyeron muchísimas empresas nacionales, se encareció el precio del acero, se hicieron dos monopolios, todas cosas muy negativas para la industria”, explicó. El gobierno de Carlos Menem decidió la venta de la acerera Somisa en 1992 y la cedió al grupo de los Rocca por 140 millones de dólares. Según Zothner, “fue un regalo”, ya que el valor total de la planta era de unos 5000 millones de dólares. Como si eso fuera poco, ya administrando Somisa, Techint regaló dos maquinarias fundamentales para el desarrollo industrial: un tren de chapa ancha, que se utilizaba para fabricar barcos, fue regalado a estados Unidos, y un tren laminador de rieles, para el desarrollo ferroviario, fue cedido a Brasil. “El laminador de rieles servía también para alimentar a empresas PyMEs como Cantábrica, Bragado Zapla, Tamet, Gurmendi. Estas empresas y muchas más cayeron cuando cayó Somisa y se forman dos monopolios: Acindar, que en ese momento era de José Martínez de Hoz y el general Alcides López Aufranc, que hacía acero redondo y largo, y Techint, con aceros planos”, detalló el ingeniero. “Somisa desarrollaba proveedores, PyMEs, y la función era estratégica, ahora es sólo para la renta de una empresa trasnacional. Con las cosas que hicieron se nota que no tenían ningún interés en la Argentina. De la mano de Martínez de Hoz y la dictadura, el país se desindustrializó y cuesta mucho recuperar esa industria. Antes se hacían vagones, rieles, locomotoras, que ahora no quedó nada y el consumo de acero es mucho menor”, concluyó Zothner.
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