
25/09
Ante el intento del grupo Olmos de despedir 150 trabajadores de forma preventiva, la secretaria general de la comisión interna, Andrea Salmini, aseguró a P&M que las intimidaciones “se intensificaron hasta el ridículo en los últimos días”, incluso con patovicas para amedrentar a los delegados.
El Grupo Olmos, actual accionista del Diario Crónica, realizó esta semana la presentación oficial ante el Ministerio de Trabajo para despedir a 150 trabajadores de forma preventiva con el argumento de la crisis económica, 50 empleados de prensa y 100 de gráfica.
La presentación fue rechazada por los gremios ayer en una audiencia en la cartera laboral, tras la cual los trabajadores del diario reclamaron que “no se trata de "salvar" a una empresa quebrada. Crónica no esta en crisis los que estamos en crisis somos quienes allí trabajamos: hace mas de un año que la empresa prometió aumentos salariales que nunca otorgo, amenaza y despide a los trabajadores que asisten a las asambleas mientras "presiona" para acogerse a un retiro voluntario vergonzoso”. Para el 1 de octubre está prevista una próxima audiencia para llegar a un difícil acuerdo entre los gremios y el Grupo Olmos, que con el recurso preventivo se evitará pagar la mitad de las indemnizaciones. La secretaria General de la comisión interna del diario, Andrea Salmini, señaló a Política&Medios que “no es una empresa común, ni siquiera sabemos quienes son los dueños porque las acciones no han sido formalmente transferidas. Hay crisis internacional, nacional, todo eso ya lo conocemos, pero para definir si es cierto deberíamos conocer cuál fue el plan inicial de negocios, cuál fue el capital inicial cuando compraron la empresa, de donde proviene el dinero”. Desde el gremio también denunciaron intimidaciones de personal ajeno al diario que persiguen y amenazan al personal amparados por el gerenciador Raúl Olmos. La delegada explicó que estas intimidaciones “se intensificaron hasta el ridículo en los últimos días”. Salmini señaló que “hay patovicas que tienen la orden de prohibir que los delegados hablemos con los trabajadores, en contra de cualquier libertad sindical mínima. La empresa dice que son empleados, pero miden dos metros 20”. También recordó que, en su rol de diseñadora de suplementos y revistas, “estaba hablado de trabajo con algunos compañeros y me mandaron dos patovicas a sacarme impidiéndome trabajar. Hasta ese ridículo llegaron”, contó.
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