
07/08
Temen que las bolsas vuelvan a caer tras la rebaja de la nota de EE.UU. Brasil discute medidas para blindarse. Líderes europeos tras el rescate de Italia. Boudou toca la guitarra.
El mundo se prepara para lo peor: no puede descartarse una nueva recesión en la principal economía del mundo que tendrá consecuencias hasta en la Argentina, como ocurrió en 2009 cuando el PBI local cayó, aunque los datos del Indec no lo reflejaron, tras enfermarse con los ecos de la crisis subprime.
La histórica baja de la calificación de la deuda de los EE. UU. que realizó Standard & Poor’s el viernes sólo sumó nerviosismo e incertidumbre entre los que toman las decisiones en los mercados globales, que la semana pasada registraron su peor baja desde 2008, por la desconfianza de que varios países de Europa no puedan pagar sus deudas.
El mundo se está preparando y discute qué medidas tomar para aislar la infección financiera:
— Hoy el Banco Central Europeo realizará una conferencia para discutir su respuesta a la crisis de deuda de la zona euro. Italia prometió acelerar sus recortes para no incumplir con sus compromisos. España, Portugal, Irlanda, Grecia siguen con problemas.
— Barak Obama convirtió una amenaza en una oportunidad y llamó a los rivales políticos en el Congreso a unirse para mejorar la economía estadounidense. Recibió el apoyo de Francia y Japón, entre otros, y China, principal tenedor de los bonos del tesoro de EE. UU. rebajados, le reclamó que ponga fin a su endeudamiento. Mañana los mercados dirán si le creen al presidente de los EE. UU.
— El presidente francés Nicolas Sarkozy, que dirige el G-20 discutió anoche la situación con el primer ministro británico, David Cameron.
— Los ministros de economía y los presidentes de los bancos centrales del G-7 sostienen conferencias telefónicas desde ayer.
— El lunes Brasil tomará medidas para blindarse. El ministro de Hacienda, Guido Mantega, reunirá mañana a su equipo y discutirá las acciones a seguir, que se sumarán a las que adoptó para salvaguardar la competitividad de la industria de ese país, amenazada por la revaluación del real. En Brasil se ven algunos indicadores de que los ecos de la crisis llegan. Una planta de General Motors en San Pablo suspendió a 300 trabajadores. Petrobras duda ahora que su plan de financiamiento para consolidarse como jugador global pueda concretarse en los mercados internacionales.
Si Brasil se enferma, la Argentina también. Del consumo del país vecino dependen seis de cada diez autos que se fabrican en la Argentina. Y el automotriz es el corazón del crecimiento industrial argentino, entre otros ejemplos de dependencia.
Pero la reacción del Ministro de Economía argentino, Amado Boudou, no fue contundente como la de sus colegas: “América latina debe tener una integración más fuerte” y articularse “en cuestiones financieras” para blindarse frente a la crisis financiera global. El candidato a vicepresidente lo dijo en un acto donde volvió a tocar la guitarra.
Ecos. Economistas y especialistas en finanzas coinciden en que más allá de que Estados Unidos tiene problemas de tipo económico claros, lo que pasa en Europa es más grave. Los problemas de deuda de Grecia, Italia, España, entre otros, no tienen solución aparente. Es por ello que recuerdan lo que ocurrió con la economía japonesa, que no creció durante dos décadas.
Ante este panorama, reclaman soluciones políticas contundentes, como hicieron Estados Unidos y el Reino Unido en 2008.
“Mi sensación es que todo esto va a llevar tiempo en solucionarse. Habrá periodos de calma y luego aparecerá de nuevo la tormenta. Pero no habrá una solución mágica ni rápida a lo que está pasando”, explicó el economista Miguel Kiguel, de Econviews.
“La gran duda es la capacidad política para resolver estos problemas”, coincidió Juan Luis Bour, de Fiel. “¿Que tiene que anunciar esa señal? Quizá una política expansiva para no entrar en un nuevo escenario de caída”, afirmó.
La calificadora que dio el primer paso
Junto con Moody’s y Fitch, Standard & Poor’s Rating Services (S&P), que forma parte del grupo McGraw-Hill, es una de las tres empresas privadas que se dedican a elaborar y publicar periódicamente calificaciones de riesgo para bonos y otros títulos.
El riesgo crediticio de un título refleja cuán probable es que quien emitió ese activo incumpla el pago, ya sea porque no puede o no quiere respetar sus compromisos. Los inversores son compensados por asumir un riesgo crediticio a través del pago de intereses por parte del emisor. A mayor riesgo, más tasa.
La historia de S&P se remonta a 1860, cuando Henry Varnum Poor empezó a preocuparse por la falta de información de calidad disponible para los inversores y se embarcó en una campaña para hacer públicos los detalles de las operaciones corporativas. S&P publica sus calificaciones desde 1916 y asegura que provee un análisis imparcial del riesgo crediticio a los inversores y demás participantes del mercado.
Las calificaciones de riesgo son una de las herramientas que los inversores pueden usar al tomar decisiones acerca de la compra de bonos y otras inversiones de renta fija. Son opiniones sobre el riesgo crediticio relativo de un título. No son recomendaciones de inversión, sino sólo un factor que los inversores deben considerar al tomar sus decisiones de inversión. Las calificaciones de S&P reflejan la opinión de esta agencia sobre la capacidad y voluntad de un emisor para cumplir sus obligaciones financieras en tiempo y forma.
Rodolfo Barros, para Perfil Comentarios (0)
La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.
|
||