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El gobierno bonaerense vive momentos dramáticos por el quiebre de las arcas provinciales. No tiene la plata para los sueldos de diciembre, suspendió el pago de subsidios a desocupados y planes sociales y enfrenta paros totales de la administración pública. Rumores de saqueos en el conurbano.
El gobernador Daniel Scioli siempre supo que 2009 sería un año difícil, pero no imaginaba llegar a diciembre con la soga al cuello. La crisis internacional que redujo drásticamente la actividad económica de la provincia, sumada al ya crónico déficit y a la falta de experiencia del “equipo” del motonauta, han puesto contra las cuerdas al mandatario.
Los números que no cierran. Según el Ministro de Economía de la Provincia, Alejandro Arlía, el “déficit es producto de los fuertes aumentos salariales y de la crisis financiera internacional” y acumularía en 2009 una suma cercana a los 5 mil millones de pesos. Si bien en público se muestra confiado en que la provincia podrá hacer frente a sus obligaciones, en privado reconoce las dificultades para pagar los salarios de diciembre. Aclara que el “salvavidas” es el Tesoro Nacional, pero remarca que los “cuatro viajes a la semana a Buenos Aires” le cuestan a Scioli “muy caros” en términos políticos. El ajuste pega abajo. Esta crisis ha paralizado casi por completo los pagos de la provincia, a punto tal que, si se evalúa la ejecución del presupuesto provincial al 30 de octubre, casi el 90 por ciento se gastó en salarios, dejando poco y nada para gastos corrientes. Más allá de las quejas de los proveedores, algunos de los cuales aseguran que van a quebrar por culpa del gobernador, el mayor problema está con los planes sociales. La provincia no pagó el Plan Barrios Bonaerenses, un símil del Jefes de Hogar pero más chico y manejado principalmente por las organizaciones opositoras al kirchnerismo. Existen en la provincia 70 mil de estos planes, lo que redondea una suma de casi 12 millones de pesos al mes, un monto absolutamente menor para el presupuesto bonaerense. Sin embargo, el incumplimiento del pago desnuda la crítica situación de las arcas de calle 7 entre 45 y 46. Para sumarse un dolor de cabeza, en medio del creciente debate por el delito juvenil, la baja de la edad de imputabilidad y la violencia social, se suspendieron los pagos del “Programa Adolescentes”, un plan que venía recogiendo elogios de diversos sectores en la tarea de contener a miles de jóvenes de los denominados “no trabajan ni estudian”. Cientos de ONG trabajaban con talleres educativos, productivos, deportivos y culturales con cien mil adolescentes, principalmente en el conurbano, epicentro del debate por la delincuencia juvenil. Como si esto fuera poco, la provincia también adeuda entre uno y tres meses de alimentos secos a los comedores comunitarios, lo que provocó que hasta el Obispado de Quilmes reclamara públicamente por esta situación (en medios del Grupo Clarín). Esta “crisis” ha puesto en una situación muy delicada a Baldomero “Cacho” Álvarez, quien llegó a la cartera provincial para acumular poder para sus sueños de gobernador y hoy ni siquiera le puede dar recursos a los comedores comunitarios. Sin embargo, "Cacho" no es el único que sufre la crisis. La Ministra de Infraestructura, Cristina Álvarez Rodriguez, sobrina nieta de Evita y junto con Mario Oporto las únicas espadas del kirchnerismo en el gabinete motonauta, también enfrenta dificultades para ejecutar el presupuesto para cooperativas de desocupados, al punto de pasar para 2010 las obras que deberían haber comenzado este año. Ante la crítica situación, las organizaciones sociales ya hacen cola para reclamar por los problemas del área social. Hoy se movilizaron organizaciones piqueteras de las consideradas “duras” y para la semana que viene anticipó su presencia la Juventud del MUP, vinculada a La Cámpora y con terminal en Presidencia de la Nación. Paros y parálisis de la administración provincial. ATE, SUTEBA y Judiciales (CTA) complicaron aun más el panorama paralizando por 48 horas la administración pública. Baradel y Cachorro Godoy, dos “tiempistas” del sindicalismo bonaerense saben a la perfección que deben aprovechar los momentos de debilidad para negociar aumentos salariales y condiciones laborales. Con una experiencia de años, en los que han negociado con Duhalde, Ruckauf y Solá, encuentran que a Daniel Scioli le falta lectura política de la realidad y lo van arrinconando en las duras negociaciones. Rumores que pesan. Como si todo esto fuera poco, la semana pasada, uno de los dirigentes sociales que tiene entrada libre a los despachos del primer piso de Balcarce 50, llegó con una noticia que encendió las alarmas: se estaban organizando saqueos en el sur y oeste del conurbano, más precisamente en Berazategui y La Matanza. Como en Presidencia no sabían si el rumor era cierto o se trataba de un cuento para “negociar” más participación en el plan de cooperativas, mandaron a investigar y se encontraron con una intrincada red de punteros y operadores que discretamente estaban “anotando” gente para saquear locales comerciales en diciembre. En el entorno del Gobernador relativizan esta información, pero reconocen que “las cosas no están bien en el conurbano” y esperan que la asignación universal traiga un poco de paz en el agitado quehacer bonaerense.
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